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Las 10 comidas callejeras que debes comer en Italia

Una escapada a Italia no está completa si no disfrutamos en pleno paseo de algunas de sus delicias en formato ‘para llevar’.

No hace falta entrar en una trattoria y pedir alguno de los guisos y platos más famosos de la cocina italiana. Muchas veces, la comida callejera está igual de rica y, además, la podemos degustar mientras paseamos, de monumento en monumento. Estos son los bocados que no podemos dejar de comer si nos vamos a Italia.

Si doblas la pizza, lo estás haciendo... BIEN | Wikipedia

Pizza. Claro que sí, el más conocido de todos los platos italianos por el mundo es el que debe abrir cualquier decálogo de comida callejera, y es que nada es más sencillo en Italia que elegir un ‘pezzo di pizza’ en cualquier kiosco de comida y listo. Eso sí, lo mejor es que sean recién horneadas y, recuerda, cuanto menos ingredientes, mejor. Ellos prefieren la Margarita. Por algo será.

Los puestos de porchetta abundan por toda Italia | Archivo

Porchetta. Receta típica de la cocina del centro de Italia que consiste en un gran asado de carne de cerdo (normalmente un cerdo entero, deshuesado). Se hace como un rollo y se cocina con especias, dejando un resultado poco calórico. Luego se va laminando y se come en pan o a trozos sueltos, como los chicharrones andaluces.

No son bolitas de pollo empanado, sino aceitunas fritas y rellenas de carne | Archivo

Olive All’ascolana. Es de las comidas italianas callejeras más originales. Son aceitunas rellenas y se crearon en la provincia de Ascoli Piceno. Pero estas aceitunas, además de rellenarlas de carne, luego se fríen, como si se tratara de una croqueta. El resultado en una mezcla de sabores en el paladar que te dejan muy sorprendido.

La crema fritta recuerda a la leche frita | Archivo

Crema Fritta. Recuerda a nuestra leche frita y en Italia es más propio de las fiestas de Carnaval. Un dulce perfecto para comer por la calle y delicioso. Se elabora con leche, harina, máiz, azúcar, huevos y ralladura de naranja y es un bocado mágico. Se vende por la calle en conos de papel y será difícil comer solo una.

La piadina es el pan en sí, pero se rellena de jamón de Parma | Archivo

Piadina. Propio de la Emilia-Romagna, se trata de una especie de bocadillo en el que el jamón, preferiblemente de Parma, es la estrella, además de las tortas de pan, muy finas y de forma redonda, horneadas en platos de terracota. Algunos prefieren incluso solo el pan, que es realmente el que recibe el nombre de Piadina.

Tradicional cannoli siciliano | Archivo

Cannoli. Dulce típico de Sicilia pero que se encuentra en prácticamente todo el país. Andar por la tarde comiendo uno, en algún barrio histórico, es mucho más que una delicia. Se trata de una masa enrollada en forma de tubo con crema de queso ricota por dentro y algo de fruta escarchada o chocolate, según el pastelero.

Lampredotto en un minibollito de pan | Archivo

Lampredotto. Es propia de las calles de Florencia y alrededores. Se trata de un bocadillo pequeño en el que la carne es casquería de ternera, cocinada con verduras. Es un bocado muy sabroso y se suele servir con salsa pesto y tomatitos, lo que aumenta el sabor en el paladar. No te dejes llevar por falsas expectativas y pruébalo.

Bolas de Arancini, rellenos de arroz y carne | Archivo

Arancini. No dejes que el nombre, si sabes algo de italiano, te confunda. No son naranjas, pero lo parecen por fuera, de ahí su nombre. Son bolas de arroz fritas tras enharinarlas en una masa crujiente. Son originales de Sicilia, donde empezaron a cocinarse en el siglo X. Lo habitual es comerlas con la mano y mojadas en salsa arrabiata.

Típicos Panelle sicilianos | Archivo

Panelle. Propios de Palermo, los panelle son el aperitivo típico de toda la región. Pueden comprarse en innumerables friggitorie, o puestos ambulantes, en las calles más transitadas y populares. Estas frituras de harina de garbanzo nacieron en el siglo IX y suelen comerse en paninis con sésamo.

Zeppole rellenos de crema | Archivo

Zeppole. Son una bolas dulces que recuerdan a los buñuelos pero que se sirven fritos con un poco de azúcar glasé espolvoreado por encima y un interior cremoso. Son originarias del Lazio pero también muy frecuentes en Nápoles. Hay quienes las sirven recubiertas de miel, pero lo habitual es que sea sin ella, para poder cogerlas con las manos.

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Sergio Cabrera | Madrid | 24/10/2016

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