SALTO DEL ÁNGEL

SALTO DEL ÁNGEL

La catarata más grande del mundo, a vista de dron

Un espectacular vídeo del Salto del Ángel nos acerca, gracias a un dron, a la catarata de 979 metros de altura de Venezuela. Las imágenes son impresionantes, de una belleza digna de la que es toda una maravilla de la naturaleza.

Catarata del Salto del Ángel, en Venezuela
Catarata del Salto del Ángel, en Venezuela | Archivo

La catarata más grande del mundo es el Salto del Ángel. Se encuentra en Venezuela, en el Parque Nacional Canaima. Este es un lugar rico en tepuyes, que son las montañas planas que terminan con inmensas paredes verticales. De uno de ellos, el Auyantepuy, nace nuestra protagonista, la más impresionante del planeta con un salto de agua en caída libre de 979 metros. No hay otro igual.

Hay dos formas de ver el Salto Angel. La primera de ellas, desde el aire, en avioneta. La otra, participando de una excursión que parte desde Puerto Ucaima, en Canaima, y que dura más de 3 horas navegando por el río Carrao y luego por el Churún. Desde el río Churún hasta el mirador del Salto Angel se debe caminar aproximadamente una hora a través de la selva.

Claro que ahora hay una tercera que, por su belleza y magnitud, casi que parece que estuviéramos allí. Se trata del vídeo dirigido por el realizador Jermaín Odremán, en colaboración con la Asociación Cultural y Exploradora Teraphosa. Se ha podido llevar a cabo con la inestimable ayuda de un dron, lo que ha permitido unas imágenes que te dejan sin aliento. A través de un imperdible recorrido desde lo más alto de este entorno natural, situado en el Parque Nacional Canaima, se puede observar su relieve rocoso y las paredes verticales de este paraíso ideal para los amantes de la adrenalina y la naturaleza.

El Salto Angel tiene ese nombre en honor al hombre que lo descubrió en 1937: el aventurero y aviador norteamericano Jimmy Angel. El avión de Angel quedó atascado en una meseta de la selva venezolana mientras realizaba una exploración en solitario de la zona en búsqueda de oro. Desde la cima del tepuye, Angel divisó un riachuelo que desembocaba en una caída de agua impresionante que se perdía cientos de metros entre la niebla.

Tuvo que volver andando los 20 kilómetros que lo separaban de la civilización y su aeronave quedó atrás abandonada. No fue hasta 1970 cuando trasladaron el avión, llamado Río Caroní, del lugar (expuesto ahora en Ciudad Bolívar, ver foto abajo). Sin embargo, los indígenas de la zona, los Pemones, ya lo conocían y lo habían bautizado como Churún Merú.

La época ideal para visitarlo es de junio a diciembre, aunque la delicada situación de Venezuela no aconseje embarcarse actualmente en este tipo de aventuras por la falta de recursos en el país, así como la inestabilidad política. El aislamiento de la zona hace que sea muy desaconsejable (por no decir casi imposible) llegar a las cataratas de forma independiente, por lo que es necesario contratar una excursión. Lo habitual es hacerlo en Ciudad Bolívar o Ciudad Guayana, las principales puertas de entrada al estado Bolívar y al Parque Nacional de Canaima; aunque hay viajeros experimentados que aconsejan hacerlo directamente en Canaima, ya que será mucho más barato.

Más información:
Turismo de Venezuela

Viajestic | @Viajestic | Madrid | 01/06/2016

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