Absolutamente sorprendente

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Los ingredientes más raros con los que se cocinan los platos del mundo

¿Alguna vez te has planteado que el ingrediente más desagradable para ti puede ser el ingrediente estrella en los platos de otro país? ¿Y que hay cosas que jamás te imaginarías que se usan como ingrediente alimenticio?

Camboya
Camboya | Wikimedia

Carnes, pescados, frutas, hortalizas, cereales, legumbres. Estamos acostumbrados a consumir unos determinados alimentos y, nos gusten más o menos, no nos parecen extraños. Es decir, puede que un ingrediente en concreto no nos guste, pero nos parece de lo más normal que nuestro padre, madre, primo o vecino lo coma.

Sin embargo, si nos fijamos en los platos que comen en otras partes del mundo, esto puede dejar de ser así. Y es que según el lugar del planeta en el que nos encontremos, pueden hacer uso de ingredientes de lo más extraños.

Y no solo eso, sino que hay cosas que se añaden a los alimentos que tú también comes y que jamás te imaginarías que es así.

Por ejemplo, existe un cristal de color blanco que se llama bórax y que se disuelve en agua. En América del Norte está completamente prohibido usarlo en las comidas porque puede ser tóxico para los humanos. Sin embargo, en algunos puntos de Asia lo usan para preparar platos de fideos, arroz o albóndigas. Y en otras partes del mundo se usa como conservante del caviar.

Otro ingrediente que puede parecerte raro es el barniz. Un barniz que se extrae de la laca que los escarabajos hembra expulsan para pegar sus huevos. Los humanos, sin embargo, le dan otro uso. Prefieren utilizarlo para darle brillo a los caramelos –sobre todo a los americanos Skittle– y a los postres.

Y en los postres y otros platos se hace uso de dos colorantes muy populares: el grana y el carmín. El primero se consigue triturando algunos escarabajos y el segundo proviene del anterior. Así, estos colorantes se fabrican con insectos.

Pero los insectos se usan, además, como ingrediente principal en algunos platos asiáticos y/o de América Central y Sudamérica. Por ejemplo, en Japón existen desde 2007 las galletas de avispa. Pero eso no es todo, sino que a los japoneses también les encanta comer larvas burbujeantes que se sirven hervidas y salteadas en soja.

Si nos vamos a Corea nos encontraremos con que uno de los platos que forman su gastronomía es el Beondegi. ¿Y qué ocurre con este plato? Que se prepara con las crisálidas del gusano de seda. Estas crisálidas o pupas se hierven y luego se condimentan creando un gran manjar para los coreanos.

Y seguimos con los insectos porque en la Amazonia venezolana los indígenas degustan a menudo tarántula asada. En Camboya, sin embargo, prefieren comérsela frita. Aunque en este país también comen gusanos, saltamontes y cucarachas.

En México comen en muchas ocasiones tacos de gusanos de maguey, una larva que crece en las plantas del mismo nombre. Pero también les gustan los jumiles, unos insectos comestibles que suponen una gran fuente de proteínas.

Pero dejemos los insectos de lado, porque hay algunos ingredientes mucho más extraños todavía. Como por ejemplo el pelo humano. Sí, como lo lees. En pastelería y panadería se usa un ingrediente llamado cisteína. Éste se fabrica en China hirviendo pelo humano y sirve para dar una mayor elasticidad a la masa.

Y eso no es todo. La madera o el serrín es otro de los ‘ingredientes secretos’ que llevan algunos de los alimentos que todos comemos en casa. Por ejemplo, se usa en ocasiones en los quesos rallados. Eso sí, aparece en la lista de ingredientes como ‘celulosa’.

Judith G. Noé | Madrid | 31/08/2018

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