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Doce consejos

Los mejores trucos para viajar low cost

No hace falta ser millonario para conocer mundo. Muchas veces es cuestión de actitud, de utilizar la cabeza y de ahorrar en gastos innecesarios o accesorios. Viajar no es caro si lo intentas.

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1. Píllalo al vuelo: Hay muchos trucos para conseguir un vuelo barato o bien para reducir su coste. En primer lugar planifica tu viaje con tiempo y evita salir en temporada alta, en época de vacaciones o en fines de semana. Los martes y los miércoles son los días más baratos. Esto te permitirá aprovechar las ofertas que vayan apareciendo. Se dice que en las aerolíneas low cost el mejor momento para adquirir un billete es entre 16 días y cuatro semanas antes y algunos “expertos” van más allá y lo fijan 21 días. Para los de larga distancia entre 2 y 4 meses e incluso hay quien afina y afirma que el mejor precio aparece con entre 10 y 12 semanas de antelación. Lo que nunca debes hacer es dejarlo para última hora.

2. Sé flexible: Debes tener flexibilidad en las fechas de inicio y de regreso y también en el aeropuerto de salida y de llegada. Busca y compara mediante webs especializadas, como Kayak, Lastminute o Liligo. Borra frecuentemente las cookies y el historial de tu navegador para que no te reconozca y sepa de tu interés. Incluso prueba en distintos ordenadores, el de casa, en el trabajo, la Tablet o el móvil en la cafetería o en la biblioteca. Mantente siempre alerta ante las ofertas y también ante los posibles errores en el precio de un vuelo. A veces las compañías se equivocan y hacen ofertas disparatadas que duran muy poco, justo hasta que rectifican. Pero si lo has pillado… ¡es tuyo! ¡Ah!, y recuerda que aunque sea un precio bajo, tú tienes los mismos derechos.

3. Aprovecha las escalas: En los desplazamientos largos, si lo planeas con tiempo, las escalas pueden ser una ocasión única. Prepara el viaje de tal forma que puedas visitar una ciudad durante varias horas, las que dura la escala. Puedes pasar la noche en el aeropuerto o recorrer la urbe más cercana. Tú decides. Incluso si planificas el viaje con diversas paradas, los vuelos pueden salirte mucho más baratos y te convertirás en un auténtico trotamundos. Aprovecha el tiempo que te brindan las escalas.

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4. Siempre abierto al destino: Si no es por necesidad imperiosa o es que quieres realizar el sueño de tu vida, cambia de destino y apúntate a esa oferta increíble. A veces, trasteando por internet, aparecen vuelos y viajes a lugares insospechados a un precio realmente bajo. Es posible que tus amigos o tu pareja te pongan pegas pero cuando les cuentes el chollo seguro que se apuntan. Si eres viajero, lo importante es eso precisamente: viajar y descubrir. No importa por donde empieces tu vuelta al mundo.

5. Viaja ligero de equipaje: Todas las compañías de bajo coste suelen ser muy exigentes con el equipaje y sólo permiten una maleta de mano. Algunas son realmente intransigentes y ponen pegas al típico bolso con las gafas, de sol o de ver, un libro, el móvil, unos cascos… En fin, lo mejor es llenarse los bolsillos hasta arriba, ponerse el jersey o el abrigo y llevar las manos prácticamente vacías. En caso de tener que facturar, conviene pesar previamente el equipaje para evitarte un desagradable trago por exceso de peso. En todo caso lleva lo imprescindible. Siempre que puedas prepárate algo de almuerzo y una bebida ya que “repostar” en los aeropuertos suele salir muy caro.

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6. Un viaje de ida y vuelta: Recuerda que el regreso también forma parte del viaje y por tanto ten en cuenta que es posible recorrer varias ciudades si viajas en una dirección y vuelves por otra. Aprovecha siempre las escalas cuando vas y cuando vuelves o intenta iniciar la vuelta desde un aeropuerto distinto, a veces cercano, con un coste más barato en el vuelo.

7. Apúntate a lo gratis: Prepara tu viaje y cuando llegues a tu destino ve informado de todo aquello que tu destino te ofrece gratis. Hay museos con entrada libre un día a la semana y otros que tienen una zona gratuita. Recurre al carnet de estudiante, de jubilado, de profesor o de periodista, suelen funcionar. Además, seguro que tienes numerosos monumentos que visitar, calles que recorrer, parques que disfrutar y mercados en los que sumergirse. Conocer una ciudad es patearla. Un buen mapa, una mochilita con una botella de agua, algo de comer y la ropa necesaria para el calor, el frío o la lluvia. Los tours guiados suelen ser caros y muy turísticos. Infórmate, es posible que encuentres alguien dispuesto a enseñarte su ciudad por una propina o simplemente por conocer gente.

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8. El alojamiento planificado: De nuevo, antes de iniciar el viaje busca, compara y vuélvete loco. Hoteles de todo tipo situados en todas partes y con precios variados… Hay miles de opciones en internet, aunque la más completa es booking.com que dado su gran volumen de negocio ofrece la información más completa y bastantes garantías. Lo que sí debes hacer es realizar tu reserva antes de partir, comprobar bien las fechas y asegurarte de que es lo que tú buscas. Recuerda que hay sitios en los que se paga al llegar y que no te cobran si anulas. Cuanto antes reserves, mejor. Infórmate de si hay alguna celebración o evento y no deseches la posibilidad de alojarte en algún pueblo cercano, bien comunicado, eso sí, ya que es mucho más barato. Y recuerda que también tienes la opción de un hostel, que son más baratos o de compartir una habitación. No vayas a la aventura.

9. Otras formas de dormir: Además del modo tradicional de reservar un hotel, una pensión, un hostel, etcétera, actualmente hay otras posibilidades. Por ejemplo, hay gente que alquila un sofá (tal cual) y eso se llama couchsurfing. Funciona bastante bien, es gratis y se puede conseguir a través de internet (¡claro!) coachsurfing.com. También hay particulares que ofrecen una habitación o incluso su casa entera, opciones a valorar y disponibles en Airbnb o en Wimdu. Y más opciones, por ejemplo, hay quien deja una habitación (la cama y poco más) a cambio de trabajo o el ahora tan de moda intercambio de casas, yo voy a tu casa y tu vienes a la mía. Hay web especializadas en esto como homeexchange.com o homeforhome.com.

10. Utiliza el transporte público: En tu destino investiga que utilizan los locales para desplazarse y recurre siempre que puedas al transporte público. En casi todas las ciudades hay un abono transporte pero antes de adquirirlo estudia bien su conveniencia la posibilidad y también si existe un descuento si lo adquieres por internet antes de viajar. Y no te olvides de la bicicleta, cuyo alquiler está cada vez más extendido. Para viajar por el país también tienes la opción de Blablacar o alquilar un coche utilizando los puntos que en ocasiones ofrecen algunas compañías aéreas. Y una cosa, si vas a viajar de una ciudad a otra, hazlo por la noche, puedes dormir en el tren o el autobús y ahorrarte un hotel.


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11. La hora de comer: Para comer lo mejor es salirse de la zona turística, generalmente basta con andar cien metros, y acudir a cualquier establecimiento frecuentado por los “indígenas”. No intentes comer como en casa o en tu ciudad, prueba lo típico del lugar hecho por gente normal en sitios de barrio. En ocasiones también puedes recurrir al súper de toda la vida o a la tienda pequeña del vecindario y prepararte un sándwich o un bocadillo. Desayuna fuerte, come poco pero frecuentemente (frutos secos, fruta, zumos…) y cena pronto en algún sitio con encanto, apartado del turisteo. O bien come tranquilamente el menú de cualquier lugareño. Hay que reponer fuerzas. Y una cosa, bebe mucha agua y siempre que sea posible y con garantías del grifo. Es mucho más barata y sabe estupendamente.

12. Un seguro a medida: Antes de viajar hazte con un seguro que cubra los riesgos posibles, pero no más. Sólo lo imprescindible, no malgastes en asegurar lo que no tienes o es improbable que pase.

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