UN templo muy SINGULAR

UN templo muy SINGULAR

Una iglesia en un agujero de 12 metros de profundidad

Se encuentra en Etiopía y es única en el planeta. La iglesia de San Jorge se levanta dentro de un gigantesco agujero en la tierra. Desde fuera, solo se ve claramente su techo, en forma de cruz griega.

Lalibela no es una ciudad más de Etiopía. Este rincón al norte del país es único en el mundo por un motivo muy curioso: está llena de iglesias rupestres excavadas en rocas de basalto directamente en el suelo. Patromonio de la Humanidad por la Unesco desde 1978, es de lo poco que queda de la dinastía Zagüe, que reinaba en la ciudad.

En total son 11 iglesias, que parece que se levantaran directamente en agujeros, aunque la mayoría fueron creadas escavando directamente en él, sacando la arena y piedra sobrante. Cuatro de ellas son exentas y el resto, unidas a la roca. Están comunicadas por túneles, pasadizos y trincheras entre sí, aunque con independientes. Su posición en el mapa, además, es una representación simbólica de Tierra Santa, el recorrido que efectúan allí los peregrinos, y haciendo las veces de río Jordán está el canal de Yordanos.

De todas, la que más destaca es la que se encuentra más al oeste y que representa el comienzo de la ruta. Se trata de la Biet Ghiorgis, o lo que es lo mismo, la iglesia de San Jorge. Es la mejor conservada de todo el complejo, aunque no la más alta (ese honor le corresponde a la de Medhani Alem, reproducción de la catedral de Santa María de Sion de Aksum). Eso sí, sorprende como si así lo fuera.

Desde fuera, solo se aprecia un agujero y, en medio, una gran cruz griega. Una vez te acercas, te das cuenta de que esa cruz es nada menos que el techo de la iglesia, que fue tallada en la roca y, al igual que los pueblos del Jordán, construida de arriba abajo. Para poder construirla hubo que retirar aproximadamente 3.400 metros cúbicos de roca rojiza.

Una de las leyendas en torno a la iglesia es que su origen se debe a un olvido. Se construyó después de que el rey Gebre Mesquel Lalibela hubiera mandado levantar varias iglesias por todo su reino, pero no una a San Jorge, patrón de Etiopía. Esto enfadó al santo y, para aplacarle, el monarca prometió construirle la iglesia más hermosa del mundo.

Para llegar a la iglesia hay que recorrer una serie de pasadizos subterráneos. Dentro nos esperan reliquias y frescos de gran belleza. Es impresionante y, aunque el viaje hasta allí es largo, merece muchísimo la pena. Es una de las ruinas arqueológicas más desconocidas del mundo. ¿Te apuntas a descubrirlas?

Más información:

Turismo de Etiopía

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