LITUANIA

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10 rincones para no perderse nada en Vilna

La capital de Lituania es uno de los destinos más desconocidos para el turista español. Ahora que comienzan los vuelos directos, montarse una escapada y descubrirla es regalarse la oportunidad de conocer la capital báltica más vibrante y sorprenderse con una ciudad que vive el verano en sus parques, sus terrazas junto al río y volando en globo.

Tener la oportunidad de conocer Vilna es acercarse a una ciudad con mucho encanto que, durante siglos, defiende con uñas y dientes su historia y su orgullo como comunidad. La capital de Lituania se nos muestra cándida, abierta, con ganas de que la descubran y que podamos gozar de un centro histórico coqueto e interesante, una gastronomía desconocida y diferente para el paladar mediterráneo y un pueblo abierto y franco.

Dos días no son suficientes para conocer bien Vilna. Es de esas ciudades que engañan en cuanto a las distancias, pues todo queda realmente cerca, pero, cuando finaliza el día, e incluso antes, te das cuenta de que no has parado de andar y que estás realmente cansado. No tiene desniveles abruptos, pero no es una llanura; no tiene grandes distancias, pero las hay; y, sin ser muy grande ni estar superpoblada, hay suficientes distritos como para repartirlos a lo largo de una escapada de tres, cuatro o incluso cinco días.

Todo dependerá de las ganas que tengamos de tomarnos las cosas con calma, con la misma que se respira en sus calles, donde los bares invitan a un trago tranquilo, bien de cerveza, de café o de Gira, la bebida nacional, creada con pan negro y levadura, además de agua y uvas, que en verano hace furor entre jóvenes y mayores por su poca cantidad de alcohol (no llega al 2%).

Una escapada a Vilna no es completa si no se visitan algunos lugares completamente imprescindibles, así como se llevan a cabo mimos hedonistas que nos harán volver a casa con una gran sonrisa.

1. Plaza de la Catedral. La Catedral de Vilna es Patrimonio Mundial de la Unesco y acoge las tumbas de muchos lituanos famosos, especialmente nobles. Destaca su fachada de estilo neoclásico, pero es con su campanario exento lo que más llama la atención. Ambos edificios, así como un museo, ocupan una de las plazas más importantes de la ciudad, y que bien puede ser nuestro epicentro para las excursiones y paseos.

2. Užupis. Es el barrio bohemio por excelencia de la ciudad y cuenta incluso con su propia 'Constitución', cuyos epígrafes están traducidos a más de 20 idiomas en una de sus calles (leerlos con detenimiento es regalarse uno de los momentos más divertidos del viaje). A orillas del río Vilna se suceden galerías de arte de vanguardia y terrazas donde disfrutar de una rica cerveza.

3. Iglesia de San Francisco. Junto a la de Santa Ana, famosa en la ciudad por su fachada de ladrillo, pero vacía por dentro desde la época soviética, la de San Francisco, a su lado y mucho más grande, ha visto cómo han aparecido frescos medievales en sus paredes, que habían sido pintadas de blanco un siglo atrás. Imperdonable no bajar a sus catacumbas, ni subir al tejado, en un ascenso por una de sus torres y desde el que poder ver las vigas de madera y las vistas de la ciudad.

4. Museo de la KGB. El antiguo cuartel general de la KGB, que durante la ocupación nazi de Lituania también lo fue de la Gestapo, se ha reconvertido en un museo que cuenta lo que ocurría en aquel inmueble. Es uno de los lugares más escalofriantes de la ciudad, pues la cárcel se conserva tal cual, incluso la sala de ejecución.

5. Torre de la Universidad. Las mejores vistas de Vilna se tienen desde la torre de la Universidad, donde las facultades de Humanidades y a un paso del primer observatorio astronómico. Se accede en ascensor, por lo que no hay que sufrir un centenar largo de peldaños. Las vistas son sublimes y merece la pena hacer cola, aunque no suele haberlas.

6. Compras en el centro. Si hay algo que llama la atención de Vilna es cómo mantiene el casco histórico ajeno en buena parte del mismo a la arquitectura no tradicional. Así, es genial poder pasear por sus callejuelas, todas llenas de pequeñas tiendas con encanto y de muy variada mercancía, desde las más modernas como House of Naive, que vende chocolate orgánico y ropa de lino orgánico, a otras más clásicas, bien pastelerías o tiendas de bordados. O Džiugas, famosa por ofrecer el auténtico queso lituano, de estilo parmesano y con varios tipos de añejamiento.

7. Almuerzo tradicional. Si queremos comer la gastronomía más típica, nada como acercarse en el centro al restaurante Forto Dvaras (Pilies, 16). Allí, además del mejor Gira que puedas beber en Vilna (casero, a diferencia de otros restaurantes que lo sirven industrial), se pueden comer los famosos zeppelines (bolas de patata y pan rellenas de carne) y la sopa Šaltibarščiai, la típica del verano, de remolacha con queso kefir.

8. Puerta de la Aurora. En una de las puertas de la antigua muralla se encuentra una imagen de la virgen que es adorada por toda Vilna. De hecho, no hace falta ni subir a verla, porque unos grandes ventanales permiten admirarla desde plena calle, al abrirlos con el buen tiempo, siempre rodeada de flores.

9. Terrazas. En Vilna se vive por y para disfrutar del buen tiempo cuando llegan los rayos de sol del verano. Y como por la latitud, la noche tarda en llegar, son muchas horas de terraceo, cerveza local y descanso junto al río lo que nos espera. Y a un precio bastante interesante (en Lituania es el euro la moneda desde este año).

10. Castillo. Aunque es el de la ciudad de Trakai el más famoso de la región, el de la propia capital, un fuerte amurallado en la cima de una montaña, a un paso de la Catedral, tampoco está mal. Las vistas desde él son interesantes y se puede llegar a la cima dando un paseo bucólico por uno de los parques más grandes y artísticos de Vilna.

La capital de Lituania está más cerca de lo que parece. Desde esta temporada estival se han establecido vuelos directos entre Vilna y Madrid, así como con Barcelona. Son alrededor de cuatro horas lo que dura el trayecto y RyanAir, la compañía que los ofrece en exclusiva, permite la posibilidad de contratar la nueva tarifa Business Plus en estas reservas (incluye la facturación de hasta 20 kg., prioridad de embarque, asientos Premium y flexibilidad de cambios incluso el mismo día de viaje). De este modo, será sencillo descubrir una ciudad que merece mucho la pena recorrer y que nos dejará, seguro, con ganas de más.

Más información:
Turismo de Vilna
RyanAir
Forto Dvaras
House of Naive
Džiugas

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