Lo que nunca imaginaste

Lo que nunca imaginaste

Skate en una iglesia, una experiencia de otro mundo que puedes disfrutar en España

A día de hoy, pocas cosas tienen la capacidad de sorprendernos, pero existe un rincón en Asturias que lo tiene todo para dejarnos con la boca abierta. Al fin y al cabo, ¿habías pensado alguna vez que fuera posible hacer skate en una iglesia?

El ser humano tiene la increíble capacidad de reinventarse y de superarse. Cuando creemos que ya lo hemos visto todo y que hemos sido capaces de sacarle el máximo partido a nuestro entorno, hay algo en nuestra mente que se activa y que es capaz de sorprendernos incluso a nosotros mismos. Esto es exactamente lo que ha ocurrido en un rinconcito de España, situado concretamente en Asturias, donde el ser humano ha vuelto a demostrar que no tiene techo, especialmente cuando hablamos de imaginación.

¿Qué nos dirías si te ofreciésemos la oportunidad de hacer skate en una iglesia? Sí, hablamos de una iglesia tal y como la conocemos, un templo dedicado a la oración y a la reflexión y reconvertido en una pista perfecta, en la que se reúnen amigos y desconocidos para disfrutar de su pasión. Parece una verdadera utopía, pero aunque creas que es mentira, este sueño del que hablamos es toda una realidad en nuestro país.

En Asturias, concretamente en Llanera, se encuentra una de las iglesias más famosas del mundo. Lejos de otros templos que han logrado la fama internacional, en este caso estamos ante uno que ha sido desacralizado, pero que también supone un punto de encuentro para personas de todas las procedencias. Y es que, gracias a Ernesto Fernández, un joven empresario al que su proyecto no le fue demasiado bien, esta iglesia ha pasado a convertirse en la iglesia skate, un templo de otro tipo, un templo para los amantes de este deporte.

A través de la Church Brigade, este joven construyó este mito de la nada, transformando la nave principal de la iglesia en un mar de rampas perfectas para practicar skate. Por si esto fuera poco, el artista Okuda San Miguel, originario de Santander, no tardó en enterarse de lo que estaba ocurriendo a unos kilómetros de él y quiso poner su granito de arena, rediseñado toda la iglesia e inundándola de colores y de formas típicas del arte urbano. De esta manera, la iglesia pasó de ser un templo para la religión, a serlo para el skate y este tipo de arte.

A día de hoy, viajeros de todos los rincones del mundo se acercan hasta Asturias para visitar esta iglesia skate o kaos temple, disfrutando de sus pasiones en un entorno diferente. Te aseguramos que, aunque terminarás por acostumbrarte, nada más entrar allí no podrás evitar mirar hacia todas las direcciones, tratando de asimilar el choque tan fuerte que produce el lugar. Donde un día no hubo ruido, ahora se escuchan risas, comentarios, ruedas, conversaciones… Un lugar repleto de vida.

Esta iglesia no sólo es recomendable para aquellos que vivan pegados a un monopatín, sino que también lo es para los que amen la belleza, la imaginación del ser humano y todo aquello que sea capaz de sorprendernos. Y es que esta iglesia skate sorprende, asombra y enamora. Quedarás prendado de sus colores, sus formas y, por supuesto, su ambiente.

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